La puerta de su despacho se abre, sin anuncios previos, varias veces durante una misma jornada. A Juan Manzur ya no le extraña. Es Alberto Fernández, el presidente de la Nación, que suele sumarse a las reuniones que el jefe de Gabinete mantiene en su despacho. Así de estrecha es la relación política e institucional entre el conductor del país y el licenciado gobernador de Tucumán. Manzur ha contribuido a que el mandatario nacional se tome un poco de respiro. Desde que se conoció que la primera dama, Fabiola Yáñez, está embarazada, el jefe de Estado ha tenido poca participación en reuniones con altos niveles de estrés. Así será hasta el 14 de noviembre. Y tal vez se mantenga en el tiempo, dependiendo del resultado electoral, de la misma manera que las urnas pueden prolongar, o no, la estadía del médico tucumano en la Casa Rosada.

La campaña está muy pronto a iniciarse. Mañana mismo. Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, junto con Martín Insaurralde, tendrán que reacomodar la situación territorial de Buenos Aires para evitar otro traspié en el principal distrito electoral de la Argentina. Manzur hizo una avanzada (y lo seguirá haciendo) con encuentros con los barones del conurbano bonaerense, con el fin de solicitarles que mejoren la puntería de cara al 14 de noviembre. Paralelamente, desde esta semana, el sanitarista deberá arrancar las conversaciones con los gobernadores y con el sindicalismo nacional, dos ámbitos en los que se mueve como un pez en el agua. Por caso, ayer Manzur recibió al secretario general de la CGT y titular de ATSA, Héctor Daer, que desde hace varios días viene reclamando a la Casa Rosada mayor participación del movimiento obrero en el Gobierno. Con Manzur ya pusieron un pie adentro de Balcarce 50. Tras ese encuentro, el jefe de Gabinete visitó a otro referente sindical: el secretario general del Suterh, Víctor Santa María.

Con los gobernadores el contacto es permanente. Mientras el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, se encarga de bajar las tensiones con la Mesa de Enlace por el cepo a las exportaciones a la carne, Manzur dialoga con los mandatarios de las principales provincias productoras y donde se concentra la principal preocupación del PJ nacional: Córdoba, Santa Fe y La Pampa. En el transcurso de las próximas semanas, las cumbres con mandatarios provinciales se sucederán hasta llegar al 17 de octubre. El tucumano buscará que todo el oficialismo se reúna para el Día de la Lealtad. Será el punto más alto de la campaña en el que el Frente de Todos intentará mostrar un escenario lleno de figuras acompañando a la fórmula presidencial.

El fin de semana Manzur levantó el teléfono para devolver llamadas a algunos de sus principales referentes políticos en la provincia. Su regreso a Tucumán es cuestión de días. Aún no cerraron algunas heridas de las internas pasadas; tampoco cuestiones vinculadas al manejo de la gestión. Osvaldo Jaldo, el vicegobernador, se encontró con un gabinete pasmado, desorientado y desconcertado frente al cambio de escenario institucional. Todo venía en proceso de reordenamiento cuando estalló el escándalo de la fuga del guardiacárcel Roberto Rejas, con prisión preventiva y condenado a prisión perpetua por el homicidio de Milagros Avellaneda y su hijo Benicio. Fue el peor día para el titular de la Legislatura que ejerce interinamente la conducción del Poder Ejecutivo. Un visitante ocasional de la Casa de Gobierno describió la sensación que había ayer por la mañana en ese edificio: “había una atmósfera enrarecida con ministros y funcionarios corriendo por los pasillos”. Una vez más, Seguridad está en el ojo de la tormenta, aunque se admite que hay responsabilidades compartidas con otras áreas del Estado que debían haber resuelto la situación del detenido. “¡Se cagó de risa de ustedes!”, cuentan que lanzó Jaldo en la cumbre con el ministro Claudio Maley y otros funcionarios del área. El vicegobernador se llamó a silencio en toda la jornada. Su temperamento y la temperatura ambiente del poder lo obligaban a ponerse un cepo para no hablar en caliente. De seguir la escalada contra la gestión en seguridad, Jaldo no dudará en levantar el teléfono para hablar con su compañero de fórmula y tomar una decisión que no implique un deterioro de la imagen gubernamental de cara a las elecciones que se vienen.

Tal vez el uso de la tecnología no sea necesario. Hay quienes sostienen que Manzur vendrá mañana a Tucumán para participar de la cumbre que el vicegobernador mantendrá con los intendentes que, en varios casos, ya tomaron contacto con el tranqueño. El jefe de Gabinete de la Nación tenía previsto visitar territorio provincial hacia el fin de semana para acomodar algunas cuestiones personales, políticas e institucionales. No está en sus planes inmediatos incorporar más tucumanos al gabinete nacional. Si lleva a algunos más, serán para cargos técnicos, pensando en el período poselectoral. A Manzur le ha quedado un sabor amargo al analizar las planillas del escrutinio en los circuitos capitalinos. Hay varios que no cumplieron con el objetivo propuesto y ni siquiera alcanzaron el promedio de votos prometidos a la conducción partidaria. Por esa razón, esgrimen en su entorno, no se dio el escenario que anticipó el sociólogo Hugo Haime (tres a uno a favor de la lista manzurista respecto de la jaldista en las internas) cuando difundió su encuesta. Más allá de esto, hoy la realidad lo lleva a mirar más el escenario nacional que el tucumano. Cosas de la política.